Nosotros hemos estado pasando este puente de San Jorge, cuatro días, y solo tenemos elogios para este establecimiento. El pueblo es pequeñito y muy tranquilo, pero tampoco faltan cosas para ver en los alrededores. La casa es acogedora y está bien equipada, no hay ni un ruido y es ideal para disfrutar de la intimidad con la pareja, con la familia, con amigos... Nosotros íbamos a descansar y realmente hemos podido hacerlo, aunque también hemos tenido tiempo para ver los pueblos cercanos, la ermita, el río, etc. La relación calidad-precio excelente, tanto por el alojamiento como por la comida: todo casero y con productos naturales. Muchas gracias a José Antonio y Ana por el trato tan agradable que nos han dado, así da gusto viajar. ¡Volveremos!
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